martes, 16 de diciembre de 2008

Hellboy en Cineforever

Saludos terrícolas, si les interesa saber cómo es posible que el hijo del chamuco tome cerveza Tecate, pueden checar Cineforever.com.

acá.(hay que hacer clic en el hellboycito, pero eso ya lo sabían ¿no')

martes, 9 de diciembre de 2008

LEYES QUE FALTAN: Ley "Solamente una vez"






A partir de la información que leí en el sitio de Crisol Plural, me entero de que los diputados de Aguascalientes se han regalado, muy sufridos los muchachos, un carrote Jetta de navidad, eso sí, modelo austero por aquello de la crisis. Se encuentran ahí mismo algunos comentarios que no hacen sino demostrar el ardor de ciudadanos que no son honorables (porque no son del H. Congreso, obvio) y el poco aprecio que tienen por la difícil y arriesgada profesión de nuestros egregios representantes.

No, señoras y señores, no hay que denostar a nuestros nobles e inefectivos políticos. El problema, reconózcanlo, no es que los diputados, locales y federales, ganen muchísimo dinero. El verdadero problema es que nosotros no somos diputados locales ni federales (cuanti menos senadores) y por lo tanto, no somos nosotros los que ganamos todo ese infame dineral.

Pensando en esto, aquí en nuestra recién iniciada sección "Leyes que faltan" se propone la siguiente iniciativa de ley, tomando como inspiración al flaco de oro Agustín Lara, la hemos llamado ley de "Solamente una vez". Es una propuesta asaz sencilla, consiste en que, tanto a nivel municipal, como estatal y federal, solo se permitirá ocupar un puesto de elección popular en la vida. Esto es, si ya fuiste diputado local, nada de andar en el trapecio para ver si sales de Presidente Municipal, de igual forma, se acabará con aquello de que uno se pasaba del Senado a la Cámara de Diputados y viceversa. Con esta ley, los políticos tendrán que tener muy claro a cuál puesto le tiran, porque solo se valdrá uno, así que necesitarán asegurarse de que le peguen al bueno.

Esta iniciativa, además de librarnos del agobio de tener que estar viendo las mismas caras durante décadas (digo, ¿desde hace cuanto tiempo estamos teniendo que ver a Héctor Hugo Olivares?) nos permitiría un acceso más democrático a las mieles del presupuesto, al obligar a los políticos de siempre a buscar solamente puestos en gabinetes, nos quedarían más puestos de elección popular libres a los demás mortales. Claro, nosotros también estaríamos limitados a un sexenio o trienio, pero en realidad si alguien necesita más dinero después de estar ahí, es que, o es un despilfarrador, o no tiene llenadera.



¿Y seremos todos buenos diputados? me preguntarán. A esto, honestamente solo les puedo responder con otra pregunta: ¿En realidad creen que ustedes lo harían peor?


Yo tampoco

viernes, 5 de diciembre de 2008

FUTBOL NUESTRO DE CADA DÍA: HONOR A QUIEN HONOR MERECE





El Toluca rompió record de minutos sin recibir un gol en su portería. la mayor parte de la prensa que he visto, le da el crédito a Cristante, me parece bien, el hombre merece un reconocimiento. ha sido uno de los porteros más confiables y regulares del futbol nacional de las últimas décadas y es de hecho un referente ineludible de lo que es el Toluca, ganándose ya su lugar al lado de Vicente Pereda, Saturnino Cardozo y otros tantos. Bien por Cristante.

Sin embargo, como que todavía no leo que la felicitación se extienda a toda la defensa de los rojos. Digo, es cierto que el portero ha sacado varias, pero es igualmente cierto que la defensa ha tenido muchísimo que ver en que no le anoten al Toluca (aunque en el caso de Tecos, la verdad fue pura condenada suerte que no los golearan en el tres de marzo). Así que, como nadie me preguntó, vaya la felicitación ampliada a la mejor pareja de centrales del futbol mexicano; Paulo da Silva y Edgar Dueñas, este récord también es de ellos.
















Da Silva y Dueñas


Una vez dicho esto, agrego: El Toluca juega horrible, mucho muy horrible y espero de todo corazón que pierda el domingo. No soporto los equipos necaxistas.

martes, 20 de mayo de 2008

DICCIONARIO FUTBOLERO por DARÍO

PRIMERAS ENTRADAS

NECAXEARSE. s. m. Dícese de la acción ejecutada por un sujeto o sujetos, los cuales, ante una situación comprometida o de dudoso resultado (como un partido de futbol) deciden encerrarse en su propio territorio y tratar de sobrellevar el trance sin recibir nada en contra y, en una de esas, dar un golpe y con eso buscar la victoria.
2.- Vil cobardía, conformismo, mezquindad.
3.- Estilo de juego patentado por Manuel Lapuente y seguido con fidelidad por Raúl Arias y Salvador Reyes Jr.

AFUTBOLÍSTICO. adj. s. de alfa privativa, "no futbolístico" o "sín futbol", todo lo ejecutado por el equipo de San Luis, y, en términos generales, por los equipos de Raúl Arias o Manuel Lapuente.

lunes, 19 de mayo de 2008

CONTRAEDITORIAL: ENTRÉMOSLE PUES (PARTE I)


El contraeditorial de hoy salió demasiado verborreico, lo siento pero si era mucho lo que tenía que decir sobre el particular. Pero como consideración a su paciencia, lo parto en dos. He aquí la primera parte:


CONTRAEDITORIAL:

Entrémosle pues. (parte I)

En su editorial del 19 de mayo de 2008, aparecido en El Universal, y que pueden leer aquí, Macario Schettino se lanza al ruedo con todo a partir del debate sobre el petróleo, y de manera muy franca y valiente, expone lo que, desde su punto de vista constituye el fondo del debate, que ciertamente va mucho más allá de alegar sobre si conviene vender más o vender menos petróleo y sobre si conviene que lo vendamos solos o acompañados. Que es la versión que quieren vender muchos de los que se han mostrado a favor de la iniciativa gubernamental, como Elizondo Mayer-Serra.

El punto de fondo, propone Don Macario es la confrontación de dos visiones distintas y encontradas del país, una anclada en el nacionalismo revolucionario, y otra al cual no le pone nombre (no la etiqueta como a “la otra”) y de la cual está decididamente a favor. A falta de un nombre puesto por el autor del editorial, pongámosle la de la globalización librecambista. Creo que es justo decir que estoy completamente de acuerdo con esta posición del Sr. Schettino, comparto totalmente su idea de que lo que está en juego aquí es toda la posición ideológica del gobierno y la oposición, el famoso “rumbo del país” que tanto se menciona por aquí y por allá, y que hemos estado tratando de dirimir sin éxito al menos desde la “década perdida” que en realidad fueron dos y comenzaron con De Lamadrid. Habría que agregar, además, que es una oportunidad de lujo para México como sociedad que se esté dando de manera tan abierta y tan plural (y aunque duela a quien le duela, habrá que reconocer que, de acuerdo a los usos y costumbres de los legisladores mexicanos, esta gran oportunidad no se hubiera dado sin los malos modales de AMLO y sus huestes). Hasta ahí mis coincidencias, vienen mis discrepancias.

El Sr. Schettino procede en su editorial a hacer una disección del “régimen de la revolución”, lo expone en sus abundantes debilidades y concluye, a la luz de los muchos males que acarrea esta postura, que es necesario salir de ella, abandonar “los mitos y con ello construir un país que “ingresa con éxito en la globalización y la modernidad”.

Veámoslo entonces en tres partes, primero la caracterización del régimen revolucionario, después la caracterización de quienes lo apoyan y finalmente, la escasa pero existente construcción del modelo sin nombre, al cual pusimos “globalización librecambista

De entrada, habrá que decir que las tres caracterizaciones adolecen de un mismo defecto, una generalización tremenda y un maniqueísmo que ya quisiera López Obrador. Sobre el régimen de la revolución no hay nada que se salve, los comentarios sobre el mismo son siempre condenatorios, desde el tratamiento peyorativo que se da al concepto de “mito”, equiparándolo siempre con “mentira”, cuando es un hecho estudiado y confirmado que no son lo mismo, ni sirven a los mismos fines.

Asimismo, incurre desde el principio en juicios de valor al afirmar que el régimen que surgió de la revolución significó un “camino de regreso que fue el corporativismo” una expresión con un notable tufo de evolucionismo lineal, que me parece, es parte fundamental de la visión de la globalización librecambista, ya que, a pesar de que se supone moderna, o tal vez precisamente por esto, se apura a firmar la misma concepción histórica y social que imperaba en los colonialismos del siglo XIX, en donde existían las sociedades “primitivas” y las “avanzadas”, esto es, la idea de que el desarrollo de las sociedades es un camino lineal y que va necesariamente de lo malo a lo mejor, solo así se puede entender que conciba un desarrollo social cualquiera como “un camino de regreso”. Desde una perspectiva en la cual, de entrada, pareciera que hay un solo camino correcto, y los que no transiten por él, necesariamente están dando marcha atrás (perspectiva que además, ha sido superada desde hace mucho tiempo por la teoría antropológica) ¿Así o más maniqueo?

Pues todavía más, ya que acto seguido incurre en el reduccionismo al enunciar que “Más todavía, con un único valor: el nacionalismo construido sobre el mito de la Revolución. Así, se puede fustigar aún más el pensamiento de los otros, que ya había sido descrito como atrasado o, por lo menos antiguo. Como si no fuera esto suficiente, resulta que es monolítico, solo tiene un único valor: el nacionalismo construido sobre el mito de la Revolución. Lo que no nos dice es que la construcción del mito de la Revolución lleva en sí misma una extensa y en no pocas ocasiones contradictoria gama de valores, solo por poner algunos la revolución como construcción ideológica presupone la búsqueda de democracia (sufragio efectivo); la no permanencia en el poder de un solo personaje (no reelección) que entre paréntesis, ayudó en mucho a que en México no se dieran los cuartelazos y golpes militares que tanto proliferaron en la América del siglo XX; la idea de una división del trabajo justa; la de la seguridad social como derecho, al igual que la educación; la idea del Estado laico; la idea de que “la tierra es de quien la trabaja”; la idea de que el país es el dueño único de sus recursos y de la ganancia que se obtenga de los mismos; la idea de un país en donde se garanticen las libertades individuales de reunión, expresión, religión y tránsito entre otras; la idea de un gobierno constituido en tres partes independientes; la idea de un país que podía, con sus propios recursos y su propia gente, salir adelante, sin necesidad de ayuda extranjera; la idea un país que respetaba y pedía que se respetara el derecho que tienen todos los pueblos a gobernarse como mejor les parezca. Todo esto y mucho más está dentro de ese “único valor”, dentro de ese “único mito” que se pretende descartar.

¿Qué casi ninguna de estas ideas se llevaba a cabo en el antiguo régimen? Pues si, pero aquí de lo que se trataba era de discutir el “mito”, las ideas que estaban tras el régimen, esa “construcción cultural” que critica el Sr. Schettino, sin dar aquí un solo apunte, más allá de que es “antiguo” , del porqué dicha cuestión cultural ya es obsoleta.

Ahora, en referencia al aspecto práctico del régimen, critica, para mí de manera muy curiosa que el régimen le daba privilegios a: “esos cuerpos sociales: sindicatos, centrales campesinas, empresarios, universidades” y, se supone que ello era parte de sus fallas, darles privilegios a alrededor del 80 por ciento de la población de entonces, supongo que habría que preguntar ¿En qué constituían dichos privilegios? Porque si a lo que se refiere es a las prestaciones sindicales, a la reforma agraria, a los subsidios a la educación superior y a la política de sustitución de importaciones, pues no lo parecen tanto, sobre todo si tomamos en cuenta que todo ello está también subsumido en el “mito de la Revolución”. Ciertamente es una concepción de Estado muy distinta la que propone el Sr. Schetttino, si no contempla el apoyar a ninguno de estos grupos (¿entonces a cuales apoyará su propuesta? ¿o será su propuesta el no apoyar a nadie, lo necesite o no?)

Hasta aquí, se trata de cuestiones más o menos debatibles y que pueden quedarse en el apartado de “esa es tu opinión al respecto”, peor donde se brinca la barda el Sr. Schettino es cuando comienza a caracterizar a los que apoyan la idea del nacionalismo revolucionario. En un ejercicio de psicología asaz sorprendente, los desnuda de esta manera:

“Los defensores del nacionalismo revolucionario, en el fondo, no pueden imaginar un país orgulloso de sus habitantes, que ingresa con éxito en la globalización y la modernidad. No. No creen en México, sino en la Revolución, en el régimen autoritario, en sus mentiras sobre soberanía y justicia social, en sus fetiches. Insisten en que México no puede vivir junto a Estados Unidos sin hacer uso de esas defensas. Y es que, de entrada, están derrotados, como lo estuvo México durante el siglo pasado.”

Sería cuestión de otro contraeditorial el medir las capacidades de psicólogo del Sr. Schettino, quien se jacta aquí de saber lo que piensan y sienten “en el fondo” todos los defensores del nacionalismos revolucionario. Casi todo este párrafo está lleno, además de los consabidos juicios de valor (que, ciertamente se valen en un editorial) de frases por demás sorprendentes, veamos: “No creen en México, sino en la Revolución”, al respecto solo se podría decir que creer en la Revolución era (es) una forma de creer en México, en un México visto desde una perspectiva, que ciertamente no es la del editorialista, pero con todo sería más honesto que dijera “no creen en el México en que yo creo” o “no creen en México de la manera en que yo quiero creer en él”, y el problema aquí es que el Sr. Schettino nos está diciendo que la única manera válida de creer en México es la suya, si piensas en México desde otra perspectiva ya “no crees en él”, de nuevo López Obrador estaría orgulloso de un posicionamiento como ese.

Pero sigamos con el párrafo, de nuevo confunde mito con mentiras cuando dice “en sus mentiras sobre soberanía y justicia social” , las ideas pueden o no verse reflejadas en la realidad, pero si no tienen el propósito expreso de engañar no son mentiras (y aún así, habría que preguntarle a los novelistas sobre lo que escriben) que ciertamente el gobierno utilizaba estas ideas para engañar, no hace que las ideas que signan las personas que siguen este modo de pensar, las piensen como “mentiras”, las piensan (las pensamos) precisamente como ideas, como metas, como propósitos de una sociedad y ciertamente como “mitos fundacionales” del país que queremos construir, y aquí está uno de los grandes errores de Don Schettino, supone que el PRI perdió porque se sostenía en ideas que eran mentiras, y que llegó un momento en que la gente renegó de tales ideas en número suficiente como para tirarlos del poder, pero los hechos dicen otra cosa, el PRI se fue porque dejó, no de seguir al pie de la letra las ideas (casi nunca lo hizo) sino porque dejó de ser partícipe de las mismas, Fox llega al poder enarbolando las mismas “mentiras” de soberanía y justicia social que, más allá de que no le gusten al editorialista, siguen siendo nucleares en la idea de país que tenemos.

Para rematar el párrafo tenemos esto: “Insisten en que México no puede vivir junto a Estados Unidos sin hacer uso de esas defensas. Y es que, de entrada, están derrotados, como lo estuvo México durante el siglo pasado.” Supongo que cuando habla de “esas defensas” está refiriéndose a la propiedad del Estado sobre los recursos naturales, porque no da otra opción en su frase, y luego la corona con la frase sobre la derrota. No deja de ser notable esta frase, sobre todo teniendo en cuenta la notable independencia que tuvo México en el siglo pasado en lo referente a las decisiones internacionales con Estados Unidos. El caso paradigmático es obviamente la expulsión de Cuba de la OEA, la cual el único país del continente que no se “derrotó” ante Estados Unidos fue México, al igual que en otra decena de ocasiones que no se “alineó” a las políticas del vecino del norte, como hicieron otros tantos países que no compartían, como nosotros, la frontera con ellos.

Y esto en sólo en el área de la política internacional, habrá que dar cuenta también de que en ese mismo siglo en que estuvimos “derrotados”, se dio, de acuerdo a los ideales revolucionarios, la política de sustitución de importaciones, que partía precisamente de la noción y la seguridad de que podíamos como país, resolver nuestras propias necesidades, además de que se fundaron instituciones que hicieran investigación y desarrollo tecnológico (IPN, Instituto Mexicano del Petróleo) para no seguir perdiendo en esa relación con los Estados Unidos. Políticas, todas estas, que fueron abandonadas al tiempo en que llegaron al gobierno personas con la ideología de la “globalización librecambista”, obtenida, de pura casualidad, casi siempre en Estados Unidos. Que extraño es el mundo de Don Schettino en el cual tener control sobre áreas estratégicas en la geopolítica mundial es “estar derrotado” y, por el contrario, abrir dichas áreas a la inversión extranjera es – supongo - ser “vencedor”.

domingo, 18 de mayo de 2008

FUTBOL NUESTRO DE CADA DÍA




Necaxa: ahora es demasiado tarde.

Con asombro justificado, los reportajes sobre el partido de ida de los cuartos de final de este torneo de clausura 2008 (lo cual sigue siendo un muy mal nombre ¿clausura a principios del año? Pero ya conocen a los de la Federación, la imaginación no es precisamente su fuerte) entre Necaxa y Santos como una alteración abrupta de los roles que ambos cuadros interpretaron durante el torneo regular. El exageradamente tímido Necaxa se volcó al frente y el ya tradicionalmente aventurero y generoso Santos se replegó estratégicamente. Obligados por las circunstancias, los rayos salieron a meter goles, la única esperanza posible frente a un rival tan fuerte, era ganar en casa (uno a cero de preferencia) y después, en Torreón, regresar al juego de siempre, todos atrás. La táctica, como era de esperarse, falló, Santos ganó y Necaxa se halla virtualmente eliminado.

Dicen que tiene más el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece, o algo así, y en términos de futbol se pudo apreciar en este partido como este adagio se hacía realidad. Le costó mucho menos trabajo al Santos adoptar una postura defensiva, que al Necaxa adoptar una ofensiva. Aún sin saber de dirección técnica, tengo para mí y después de haberlo escuchado como un lugar común como chorrocientas veces en tele y radio, que el armado de un equipo se hace de atrás para adelante, por lo que me parece algo lógico que, como si de clases se tratara, en primer grado se aprende a construir una defensa, quizás en segundo a utilizar esa defensa para jugar al contragolpe, pero es sólo cuando se avanza realmente en los estudios cuando se llega a construir ofensivas convicentes y goleadoras. De ahí que considero que es más sencillo que los avanzados puedan dar marcha atrás y jugar defensivo, que los principiantes intenten jugar “de sexto año”, que fue precisamente lo que ocurrió al Necaxa en el juego de ida (y que se verá más penosamente evidenciado en el de vuelta).

Por eso digo que ya es demasiado tarde para el Necaxa. Es bastante ingenuo llevar una campaña llena de mediocridad y conformismo, para de golpe y porrazo pretender que saben jugar hacia delante. No se puede de la noche a la mañana convertirse en un buen equipo, por más que las reglas del torneo nacional premien tanto a los equipos mezquinos y aburridores (y en caso de que San Luis pase a semifinales contra Cruz Azul, se verá en la misma situación, al fin hermanos, Necaxa y San Luis practican el mismo tipo de no-futbol, el futbol ratonero y miedoso, o, como yo le digo, el futbol necaxeado).

Y como apunte final, no deja de ser cómico rayando en lo patético el hecho de que la directiva del club (que, no lo olvidemos, es una secretaría más del gobierno del Estado, como finanzas o el instituto de Cultura), sabedora quizás de los pocos alcances a los que puede aspirar el club, festeja en sus mantas al Necaxa como un equipo “triunfador”, por haber logrado la hazaña de colarse a la liguilla (por la puerta de atrás) por segunda vez en su historia en Aguascalientes.

Si esos son los triunfadores, ¿Cómo serán los perdedores?

martes, 13 de mayo de 2008

Contraeditorial : Ahora resulta


Contraeditorial

El Contraeditorial, como su hechizo nombre espero indique, no es sino las ganas de contestar desde la impunidad de un blog a quien se avienta a publicar sus opiniones sobre la realidad. Porque de vez en cuando uno lee cosas a las que realmente siente que tiene que contestar, y cuya contestación no ve uno en ningún lado. Como todo, este es un ejercicio más bien de desahogo personal, pero si por ahí alguien más lo lee y le parece interesante y válido (o viceversa) pues mejor todavía.

Ahora resulta

El día 12 de mayo del 2008, en un editorial publicado en El Universal, que pueden leer completo acá Ricardo Raphael comenta sobre la necesidad de más radicalismo en la política nacional para lograr una verdadera democracia.

Creo que estoy de acuerdo con el 50 % de su editorial, me parece que define muy bien los motores detrás de este movimiento al que eufemísticamente se le ha llamado “la transición democrática en México” y encuentra dos conceptos clave para la construcción de una sociedad más justa, el equilibrio entre política y legalidad. Analiza correctamente uno de nuestros más grandes problemas como país, en sus palabras “En democracia la disyuntiva entre la política y la legalidad es un falso dilema. O ambas coexisten, o no hay democracia.” No puedo estar más de acuerdo con ese enunciado que resulta, además, prueba contundente de que en la actualidad y a pesar de la alternancia en el gobierno, en nuestro país, sigue sin haber democracia.

Con lo que ya no estoy tan de acuerdo es con la otra mitad de su escrito, en donde parte de las premisas ya reseñadas, para encontrar como paradigma de esta nueva “democracia radical” (término que también le he leído a Giroux) a la corriente Nueva Izquierda del PRD, comandada por Jesús Ortega. Me parece que el trabajo brillante que estaba haciendo el Sr. Raphael se viene abajo cuando intenta meter con calzador a los de Nueva Izquierda en la etiqueta de demócratas y más aún cuando intenta reseñar un “radicalismo de buenos modales.”

Me temo que el Sr. Raphael cae en el lugar común de la mayoría de los críticos al Lopezobradorismo (si tal cosa existe) y es que deja que su notoria animadversión al personaje domine su análisis. No es la intención de este contraeditorial el defender a López Obrador, pero sí lo es hacer una crítica a las realmente inmerecidas loas a sus actuales contrincantes políticos. En una onda así como de oposiciones binarias que estoy seguro sería la delicia de los estructuralistas, el Dr. Raphael, al hacer depositario de todos los males – al menos en términos de este radicalismo bien portado – a AMLO y cia., por oposición, le entrega todas las virtudes democráticas a Jesús Ortega y su banda, quienes, en palabras del autor

“Los verdaderos radicales en el Partido de la Revolución Democrática militan en la Nueva Izquierda. Son ellos los que sí se han acercado al origen y raíz del autoritarismo mexicano, y por tanto no están dispuestos a transigir con quienes hacen pasar la política por encima de las instituciones.”

Ahora, una posición de este tipo no me extrañaría si viniera de alguien con poco conocimiento de la política nacional, o bien de alguien dentro de ese ambiente político pero con claros intereses en denostar a AMLO, como la gente del PAN. Pero sí me parece raro viniendo de alguien que ya ha recorrido la milla en la política del país y a quien no se le puede acusar en modo alguno de derechista. Me extraña este aparente desconocimiento de los métodos y la historia política de Jesús Ortega y sus huestes, si bien hace un pequeño reconocimiento a su turbulento y aguilar talamantiano proceso, está pronto a lavarlos de cualquier pecado de infancia a la luz de su radicalismo democrático actual.

A ver, preguntando ¿El solo hecho de oponerse a un líder autoritario te convierte en un demócrata ejemplar? Si así fuera, pudiéramos incluir en la lista de demócratas radicales a George Bush Jr., al final de cuentas se opuso con vigor a Saddam Hussein y a manifestado su animadversión para con Chávez y el presidente de Irán y a éstos últimos se les opone con buenos modales, o, para decirlo sin sorna, desde la legalidad (más o menos) al mismo tiempo que desde la política ¿Es entonces un representante de la radicalidad democrática? Permítaseme la duda.

Y el hecho, más allá de dudas razonables, es que Jesús Ortega si bien se opone con mayor firmeza de la que ha mostrado en ocasiones anteriores a López Obrador, no lo hizo precisamente desde la legalidad. Cierto que el otro lado de la ecuación tampoco sale limpio del cochinero perredista, pero eso no debiera ser excusa para los que se pretenden demócratas, la frase “si todos lo hacen, yo también” no debería ser precisamente parte del decálogo de alguien que pretende no hacer pasar la política encima de la ley. Ortega y Nueva izquierda violentaron la legalidad del proceso electoral del PRD, eso es un hecho, y eso no los puede convertir en demócratas, los puede hacer más astutos, más tramposos o más “vivos” que los otros, pero no más demócratas.

Insisto en mi extrañeza ante esta toma de postura de Ricardo Raphael, más aún cuando está todavía fresco su propio editorial sobre el virtual asalto del partido Alternativa Socialdemócrata por Alberto Begné. En esa toma, si se recuerda, el argumento que esgrimió el ahora presidente del partido nomás Socialdemócrata (que ya salió a felicitar a Calderón por no se qué rollo) era precisamente que había que combatir los caudillismos y las figuras que pretendían subordinar al Instituto Político (con mayúsculas por supuesto) a intereses personales. ¿No parece mucha coincidencia que ahora se lleve los aplausos el eminente demócrata Jesús Ortega, que valientemente se lanza a detener al caudillo AMLO? A mí no, pero es que soy muy mal pensado.

Y para rematar, sobre el sobado argumento de “la izquierda que México quiere y necesita”, habrá que recordar que el radicalismo terco y tozudo de López Obrador le dio al PRD su mejor posición política en la historia del partido, y que, en contraparte, la democracia radicalmente modosita de los Chuchos ha mantenido en Aguascalientes, lugar donde tienen su feudo los Ortega (y donde lo manejan como cualquier cacique priísta de aquellos) se aseguraron que el PRD se convirtiera en la quinta fuerza política del estado en las últimas elecciones. O sea que ni como realpolitik sirven, no tienen firmeza en la defensa de sus ideales (no tienen ni ideales) y para colmo, no obtienen siquiera dividendos por su presteza a negociar con quien sea y lo que sea.

Si esos son los demócratas de verdad, paso.